Programa de Evaluación Neuropsicológica

Características

El daño cerebral secundario a enfermedades cerebrovasculares o traumatismos encéfalocraneanos es la primera causa de invalidez en las sociedades occidentales. Esto es debido al progresivo incremento del número de personas afectadas, a la alta proporción de pacientes jóvenes implicados, así como a los avances tecnológicos y médicos que posibilitan que más personas puedan sobrevivir al daño cerebral.

Las consecuencias a largo plazo o secuelas del daño cerebral se manifiestan en varios niveles, causando gran diversidad de alteraciones físicas, cognitivas y de comportamiento.

Demencias post-traumáticas:

Los pacientes afectados por TEC (traumatismos encéfalocraneanos) pueden presentar una amplia variedad de problemas residuales, que se manifiestan tanto a nivel físico, cognitivo como de comportamiento. Estas secuelas pueden llegar a ser altamente incapacitantes e impedir el retorno a las actividades que el paciente realizaba anteriormente, o bien dificultar el avance académico, profesional y social. La calidad de vida de estos pacientes depende en gran medida del grado de afectación neuropsicológica.

A pesar de que recientemente ha aumentado de forma muy considerable el interés en el estudio de los TEC, puesto que constituye un importante problema de salud en nuestra sociedad actual, todavía nos encontramos con importantes problemas en cuanto al tratamiento de dichos pacientes, ya que cada uno de ellos presenta características epidemiológicas, patofisiológicas y neuropsicológicas únicas.

Las repercusiones de los TEC son distintas según la edad del paciente. En el caso de los niños, a pesar de que poseen niveles intelectuales normales e incluso superiores, pueden mostrar un rendimiento escolar insuficiente. Los adolescentes, además de fracasar en el rendimiento académico, pueden tener problemas a nivel social, profesional o laboral. Los adultos habitualmente tienen problemas re reincorporación laboral y también son habituales los problemas maritales y de convivencia familiar. En último lugar, el riesgo de deterioro acelerado en personas de edad avanzada por antecedentes de TEC ha sido ampliamente documentado.

Debemos considerar que los TEC constituyen la primera causa de muerte en personas de menos de 45 años y la causa más común de incapacidad neurológica. Cabe destacar la alta incidencia entre la población de jóvenes, especialmente la década que oscila entre los 20 y los 30 años. Entre las causas mas frecuentes de TEC se han señalado, en primer lugar, los accidentes de tránsito y, como factor de riesgo más relevante, el haber sufrido otros TEC previamente. Por otra parte, el índice de secuelas, sobre todo neuropsicológicas, es superior al de otros procesos neurológicos graves.

El daño cerebral estructural que aparece tras un traumatismo es la causa de la aparición de déficit cognitivos, los cuales dependerán de la gravedad del TEC. Las alteraciones neuropsicológicas que presentan con más frecuencia estos pacientes, son las alteraciones de memoria, trastornos de la atención, enlentecimiento en el procesamiento de la información y cambios de personalidad.

Tras un TEC moderado o grave, todos los pacientes afectados presentan alteraciones neuropsicológicas, a nivel de la memoria, del lenguaje y de la coordinación motora fina. A pesar de que se observa una mejoría considerable al año de evolución del traumatismo, en especial del lenguaje, las alteraciones de la memoria y atención suelen persistir a lo largo del tiempo. Dichos pacientes manifiestan la presencia de problemas de memoria, irritabilidad, lentitud, falta de concentración y fatigabilidad. Los déficit más frecuentes son los de capacidad de aprendizaje, los cuales pueden incluso persistir como secuelas definitivas. La memoria muestra un nivel de afectación superior al de las funciones intelectuales generales y en especial, el rendimiento en la memoria a largo plazo o consolidación de la información. Por otra parte pueden presentar cambios emocionales, de personalidad y de la motivación.

La exploración neuropsicológica permite detectar los déficit de atención, memoria, velocidad, percepción, lenguaje, funciones motoras y funciones ejecutivas. Asimismo, también deben evaluarse los cambios a nivel conductual, emocional y de la personalidad.

Diagnostico de Demencia Post-traumática:

La relación entre TEC y el posterior desarrollo de un proceso degenerativo es, en la actualidad, todavía circunstancial, excepto en el caso de la llamada demencia pugilística que pueden presentar los boxeadores profesionales.

La demencia post-traumática, como tal, no es muy frecuente. Habitualmente, se describe tras continuados microtraumatismos, como en el caso de la demencia pugilística y, en algunas ocasiones, como secuela neuropsicológica de los TEC graves. Por el contrario, como se ha señalado, la mayoría de los TEC se acompañan de algún tipo de perdida de las funciones cognitivas que es parcialmente reversibles.

El diagnostico de demencia post-traumática debería reservarse a los casos en los cuales se observa un deterioro muy marcado de diversas funciones cognitivas. En la mayoría de los casos, el diagnostico neuropsicológico tras un TEC seria el de deterioro especifico focal o deterioro difuso de funciones superiores, o bien la combinación de déficit focales y difusos.

Criterios Generales de Admisión

Diagnóstico:

1-     Secuelas cognitivas del traumatismo craneoencefálico (TEC) leve, moderado y grave.

2-     Secuelas cognitivas del accidente cerebrovascular isquémico.

3-  Secuelas cognitivas del accidente cerebrovascular hemorrágico (incluyendo hemorragia subaracnoidea, malformaciones arteriovenosas y hematoma intraparenquimatoso espontáneo)

Criterios de inclusión:

1-     Tener la capacidad de ser sometido a rehabilitación intensiva.

2-     Ser independiente en el autocuidado.

3-     Mantener control postural.

Criterios de exclusión:

1-     No tener evidencia de psicosis.

2-     Estado vegetativo definitivo (mayor a seis meses de evolución).

 
Objetivos

La función básica de la evaluación de las alteraciones cognitivas consiste en realizar una extensa valoración del funcionamiento cerebral del individuo por medio de técnicas que midan un amplio espectro de las funciones cognitivas (atención y concentración, memoria, velocidad de procesamiento de la información, funciones ejecutivas, funcionamiento intelectual general) como del afectivo (depresión, agitación, labilidad emocional, dificultad en el control de las conductas). Esta nos permitirá diseñar “su” programa de rehabilitación.

Por otra parte la evaluación previa y posterior al Programa de Rehabilitación permite establecer la eficacia del mismo, evitando valoraciones subjetivas. Así puede decidirse la finalización de éste por mejoría o el pase a otro tipo de Programa.