Programa de Psicoestimulación Integral

El Programa de Psicoestimulación Integral utiliza la palabra “Programa” ya que se establecen unas pautas de actuación global para cada enfermo, previa historia personal y familiar, evaluación clínica y neuropsicológica.

El termino “Psicoestimulación” tiene su razón de ser en base de las intervenciones terapéuticas que, implícita o explícitamente, persigue la neuropsicología mediante la estimulación y rehabilitación de las funciones cognoscitivas.

Finalmente el calificativo “Integral” viene justificado por la atención global al paciente. Esto es, integral, tanto en sus déficit y excesos, como integrador en su ecosistema, el entorno familiar y social, entendiendo que toda enfermedad tiene su raíz biológica, social y cultural.

El protocolo terapéutico consta de diagnósticos neurológicos y neuropsicológicos más entrevista familiar con el fin de elaborar su historia e informe social. Con los resultados de la exploración neuropsicológica, mas los datos de la anamnesis, se prepara un programa especifico individualizado para la psicoestimulación de las funciones cognoscitivas que presentan algún déficit o se hallan preservadas. Las evaluaciones neuropsicológicas se repiten periódicamente a fin de controlar la respuesta individual al Programa de Psicoestimulación Integral (PPI).

Para optimizar la intervención terapéutica de este programa es necesario el conocimiento en profundidad de la historio bio-psico-social del enfermo con demencia, ya que facilita la comprensión de las actitudes y conocimiento de sus aptitudes. Unida a la descripción minuciosa del proceso involutivo, una cuidadosa evaluación neuropsicólogica permite la realización de los programas de psicoestimulación individuales y grupales adaptados a cada situación puntual, así como la configuración clínica y evaluación correspondiente.                                                    

La diversidad sintomática de la clínica de las demencias, sumada a las diferentes fases de su evolución, condicionan la agrupación de los pacientes según subtipos y severidad.

La observación periódica del paciente permite aplicar recetas terapéuticas individualizadas, adecuadas al estado evolutivo de la enfermedad; utilizar mejor sus capacidades residuales, favorecer y optimizar su adaptación social.

Los enfermos permanecen en el centro durante varias horas semanales, participando del taller de psicoestimulación cognoscitiva mediante actividades grupales e individuales para la estimulación de las funciones mentales superiores y, por tanto, a las capacidades residuales. Es evidente que este  taller tiene como objetivo principal la recuperación o mantenimiento de las funciones mentales superiores.

El tratamiento debe ser aplicado de manera continua a fin de mantener las funciones recuperadas y las nuevas adquiridas, mientras la evolución del proceso lo permita. El conocimiento del proceso crónico, progresivo e irreversible de la EA u otras demencias afines, no debe conducir a una actitud nihilista, la cual favorece la aplicación ética y equitativa de cualquier estrategia terapéutica fundamental en conocimientos científicos.      

Múltiples estudios se han dedicado a analizar los defectos cognoscitivos y trastornos de conducta en las demencias y en la EA; en cambio, son escasos los que intentan demostrar el beneficio de la utilización de la capacidad de aprendizaje aun indemne para reducir sus efectos destructores. Todo y con esto, hay cada vez mas aportaciones que demuestran la utilidad de estos tratamientos, al retardar e incluso revertir parcialmente su deterioro progresivo y mejorar la calidad de vida del binomio enfermo-cuidador.

Es por todo esto, y siendo conocedores de los limites y las dificultades del PPI en el campo de la rehabilitación cognitiva, creemos que se ha de implementar su practica, por dos razones: una, por todo lo que aporta al enfermo con demencia y, la segunda, por la compensación del trabajo bien hecho a aquellos profesionales, que día a día ven que, a pesar de remar contra la corriente, su esfuerzo no es vano.

Pues, si el hombre no es solo memoria, como diría Luria, descubrir habilidades olvidadas, estabilizar el maltrecho equilibrio emocional, mejorar su autoestima y reencontrar la sonrisa es cualitativamente tan importante como una mejora cuantitativa en la puntuación de cualquier instrumento evaluador. Es mucho más que esto.

Si le preguntáramos a Luria que podemos hacer frente a un enfermo con demencia la respuesta seria:

...”En un caso como este – responde Luria- no hay retos. Haga lo que su ingenio y corazón le sugieran. Hay pocas esperanzas, puede ser que ninguna, de que se produzca una recuperación de la memoria. Pero un hombre no es solo memoria; tiene también sentimiento, voluntad, sensibilidad, yo moral... (....) Es poco lo que usted puede hacer neuropsicológicamente, nada puede hacer; pero en el campo del Individuo, quizás pueda usted hacer mucho”